Transgénicos en Brasil: soja prohibida, soja autorizada

por Gerardo Evia – En Brasil, el Tribunal Regional Federal de la primera región de Brasilia ha emitido una decisión que supuestamente clarificaría la situación reglamentaria de los transgénicos en Brasil. No es un tema menor ya que se han cruzado diversas acciones legales alrededor de los transgénicos, existen disputas calladas entre ministerios y la presión ciudadana es fuerte. Pero a pesar del intento del tribunal federal, para un consumidor o un agricultor común y corriente, la situación sigue siendo un embrollo incomprensible.

La resolución en cuestión reconoce la competencia constitucional de la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio) para decidir sobre la introducción de organismos genéticamente modificados en el ambiente. El tribunal resuelve además que la comisión tiene la potestad de eximir la realización de estudios de evaluación de impacto ambiental previos.

La CTNBio es un órgano del Ministerio de Ciencia y Tecnología creado en 1996 para asesorar sobre la seguridad de los organismos transgénicos. En 1998 resolvió que podía liberarse la soja transgénica RR (resistente al herbicida glifosato) sin necesidad de una evaluación de impacto ambiental. Sin embargo por aquel entonces la justicia federal concedió un recurso de amparo al Instituto de Defensa del Consumidor por el cual se prohibía plantar esa soja. El tribunal se basaba en el principio de precaución y sostenía que debía hacerse un estudio completo de sus posibles efectos ambientales.

Desde entonces la autorización del cultivo estaba “legalmente” en suspenso, y por lo tanto no se lo podía plantar. Mientras se discutía judicialmente sobre la potestad de la CTNBio para autorizar o no la liberación de transgénicos, los agricultores del sur de Brasil plantaban millones de hectáreas con semilla transgénica ingresada ilegalmente de Argentina. Esos agricultores plantaban soja RR de la transnacional Monsanto, la que también fabricaba el herbicida glifosato. Detrás de ellos, el gobierno del estado de Rio Grande do Sul (en aquel entonces en manos del Partido de los Trabajadores) trataba de impedir los cultivos.

En setiembre del año pasado ante esa realidad que ya no podía ocultarse, el nuevo gobierno Lula da Silva decidió emitir una autorización provisoria para el cultivo y comercialización de la soja RR. Buscaba así “blanquear” y regularizar la situación, autorizando el cultivo por una zafra más, sujeto a complejos mecanismos de fiscalización. Con ello se llega a la situación donde una soja legalmente prohibida pasa a ser transitoriamente permitida.

En el nuevo paso, que es muy efectivo en complicar todo un poco más, el Tribunal Federal establece que la CTNBio tiene competencia constitucional para decidir si la liberación de transgéncios requiere o no estudio de evaluación de impacto ambiental. Pero esa medida se aplicará para casos futuros y no para los pasados. ¿Qué hacer entonces con la soja RR legalmente prohibida pero transitoriamente permitida? Frente a esa situación, dos de los tres jueces mantuvieron la resolución favorable a aquel recurso de amparo que impedía plantar y comercializar soja transgénica hasta tanto no se realicen las evaluaciones ambientales. Por lo tanto sigue prohibido plantar soja, y sobre esa limitación sigue actuando la medida provisoria que autoriza la comercialización. Contribuyen al embrollo dos acciones legales que se anuncian: en un sentido Greenpeace que reclama que la evaluación de impacto ambiental sea siempre obligatoria, y en dirección opuesta, Monsanto que recurrirá la decisión judicial favorable a los consumidores.

Entre estas idas y venidas, la zafra de soja transgénica 2003-2004 terminó con una cosecha de más de 4 millones de toneladas, casi toda en Rio Grande do Sul (88%) y poco a poco se sigue expandiendo por el resto de Brasil. Por ahora únicamente el estado de Paraná orgullosamente ha declarado su territorio libre de transgénicos, desafiando las decisiones del gobierno federal. Buena parte del conflicto se ha judicializado, y a ello han contribuido las decisiones de Brasilia. Todo eso hace que el camino que deben remontar las organizaciones ciudadanas sea realmente difícil.

G. Evia coordina el programa en agropecuaria y sustentabilidad de CLAES y es analista de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina).