La búsqueda de alternativas a la soja en el sur de Brasil

por Martín Pardo – En el sur de Brasil, tanto algunas organizaciones ciudadanas como gobiernos estaduales promueven el cultivo y comercialización de soja convencional y soja orgánica, como alternativa a la expansión de la soja transgénica. En el estado de Paraná, el gobierno local sostiene que “para el consumo humano, hasta los Estados Unidos utilizan la soja convencional. Los principales países de Europa y de Asia tambiém prefieren la soja convencional.”

Estos aportes aparecen en un documento de la Secretaría de Agricultura y Abastecimiento de Paraná que comienza preguntándose: “¿el mercado mundial prefiere la soja transgénica o la convencional?”. En ese sentido, se señala que “muchos países rechazan completamente la soja transgénica. Tal es así que los Estados Unidos están perdiendo mercado, porque su soja es básicamente transgénica. Sus exportaciones en 2004 (enero/ agosto), tuvieron un expresiva caída de 41,5% en volumen, de 16 millones de toneladas a 9 millones de toneladas en comparación con igual período de 2003. Una reducción de 14,7% en el precio promedio por tonelada. Mas significativa todavía es la reducción de ventas de los Estados Unidos hacia la Unión Europea. Las exportaciones cayeron de 2,2 millones de toneladas a apenas 937 mil toneladas. Lo mismo ocurrió con las ventas para China, con una dramática caída de 5 millones de toneladas a 2,2 millones de toneladas”.

La empresa brasileña de promoción agropecuaria EMBRAPA, sostiene que la soja libre de químicos originada en variedades convencionales, se comercializa a valores más altos (cita como ejemplo un promedio de US$ 250 por tonelada para la variedad orgánica, contra US$ 175 por tonelada en el caso de la transgénica). Además, el mercado de productos orgánicos aunque pequeño sigue en crecimiento. Según la Federación Instituto de Pesquisas Económicas (FIPE), los productores brasileños de orgánicos facturan US$ 250 millones al año. En el 2010 Brasil podría tener un 10% del mercado mundial de orgánicos.

La intención de valorizar la soja paranaense cumple una doble finalidad, que es resumida por la Diputada estadual Luciana Rafagnin (integrante del Partido de los Trabajadores);  “No basta que la gente defienda, y con toda razón, la necesidad de tener en Paraná un área libre de transgénicos, si no comenzamos desde yá a ofrecer alternativas que realmente convenzan o nuestro productor a no embarcarse en el discurso de las grandes transnacionales”.

En materia de costos, vale decir que según la Gebana (una de las principales empresas compradoras de soja orgánica en Paraná), los contratos con los agricultores para la soja convencional están siendo realizados en valores que varían desde los US$ 14,00 a 18,00. Ese valor depende de la calidad y de la variedad de la soja. El valor de cada bolsa de soja va desde 36,40 reales para la ración animal a 46,8 reales para el consumo humano. Ese informe resalta que por ejemplo en noviembre de 2004 la bolsa de granos transgénicos estaba a 30,00 reales sin tomar en cuenta el cobro de royalties de la Monsanto (1,20 reales). Eso marca una diferencia de precio bastante positiva en favor de la soja orgánica que muestra una alternativa rentable para el agricultor familiar frente al avance de los granos transgénicos. En la misma línea, según el Sindicato de Campanema (Paraná), la soja convencional en pequeños predios de agricultura familiar tiene costos similares al de la transgénica, con la ventaja indiscutible de preservar las condiciones ambientales del suelo.

Participación de pequeños productores

Una de las más importantes iniciativas en este sentido está en manos de la Federación de Trabajadores de la Agricultura Familiar de Región Sur (Fetraf – Sul), en el estado de Paraná, quienes apuntan a espacios de comercialización de soja libre de transgénicos en el mercado europeo.

La Fetraf-Sul con el apoyo de la diputada Rafagnin, mantuvieron una serie de reuniones con técnicos de la Secretaría de Agricultura y Abastecimiento de Paraná en Curitiba, con el propósito de discutir la posible inserción de soja paranaense en las áreas declaradas libres de transgénicos de la Unión Europea.

La iniciativa se sustenta a su vez en una visita que en el mes de junio realizaron dirigentes sindicales y  parlamentarios de los tres estados del Sur de Brasil (Paraná, Río Grande y Santa Catarina). La gira, organizada por Fetraf-Sul, una federación que congrega mas de 150 sindicatos de trabajadores rurales y agricultores familiares, buscó tender puentes con organizaciones de la agricultura familiar del viejo continente. En Francia se planteó un interés concreto por establecer acuerdos de intercambio con los pequeños agricultores brasileños. Por otra parte,  representantes de cooperativas y empresas de 35 regiones libres de transgénicos en Europa mostró interés particular en conocer los mecanismos de producción y comercialización de soja no transgénica que se desarrolla en Paraná.

Una alternativa para la comercialización de soja

Dirigentes de Fetraf-Sul, responsables del programa de soja como Rui Valença, adelantaron que la negociación deberá partir de un valor adicional por la soja paranaense, en la medida que no es transgénica y es producida en el marco de ciertos criterios ambientales y sociales.

La Fetraf Sul integra a su vez la “Articulación Soja Brasil”, que es una iniciativa impulsada por el Fondo Brasilero de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) y Movimientos Sociales para el Medio Ambiente (FBOMS), la Red Cerrado, el Grupo de Trabajo Amazónico (GTA), y de la Fundación CEBRAC.

Entre otras actividades la Articulación ha propuesto una serie de criterios para la responsabilidad social de las empresas compradoras de soja, que procuran disminuir los impactos ambientales y sociales que este cultivo genera en el Brasil. En términos generales, para alcanzar ese objetivo de reducir los impactos negativos de la producción en grandes volúmenes, que se provoca al influjo del mercado internacional de soja, la Articulación Soja se propone crear parámetros y medios para la implementación y verificación de los mecanismos del mercado.

A partir de la realización de un gran debate en Brasil protagonizado por ONGs y movimientos ambientales y sociales, se trabajó en la definición de criterios que debieran  ser contemplados en el proceso de producción de soja. El resultado de esa discusión fue una pauta específica propuesta para la negociación entre las organizaciones sociales y ambientales con aquellas otras que forman parte del agronegocio y así adoptar criterios de compra en sus cadenas comerciales, de modo de colocar esa producción en el marco de un proceso que registre menores impactos nocivos para el ambiente y la sociedad en general.

La definición de los criterios procura evitar aumentos significativos en los costos de producción y comercialización y se basa en la confianza entre los diversos actores sociales involucrados que, de acuerdo a lo planteado por la Articulación Soja es un aspecto fundamental del proceso. Se apunta de esta manera a reducir la creciente deforestación, que se observa principalmente en la región del Cerrado y en su franja de transición con Amazonia y Caatinga.

Fuentes: Fetraf – Sul, documentos de Secretaría de Agricultura y Abastecimiento de Paraná (www.pr.gov.br), Articulación Soja Brasil y Agrolink.

M. Pardo es politólogo y analista de información de D3E (Desarrollo, Economía, Ecología, Equidad – América Latina).